Publicado: 25 de Marzo de 2014

Desde muy pequeño mi abuela siempre me enseñó a dar las gracias. Recuerdo que cuando mi abuelo me daba caramelos, mi abuela me preguntaba: "¿y ahora qué se dice?"

Este aprendizaje lo he llevado conmigo toda la vida.

Ahora parece que la ciencia apoya este simple gesto y le da más importancia de la que a simple vista parece. La investigación en el campo de la psicosociología de la empresa ha demostrado que dar las gracias es una herramienta de liderazgo muy potente, además de un acto de cortesía.

Los jefes que agradecen a sus empleados el trabajo bien hecho se convierten en auténticos líderes, en comparación con aquellos que dan el trabajo bien hecho por supuesto, y solo llaman la atención cuando las cosas salen mal. Los estudios al respecto concluyen que cuanto más se da las gracias de forma sincera a alguien, más leal y más esfuerzo hará esa persona por uno en el futuro.

¿Cuántas veces das las gracias al día? ¿A quién sueles dar más las gracias, a los clientes, a los compañeros de trabajo, amigos...?

¿Darías más las gracias si dedicaras un tiempo a pensar sobre ello? ¿Has pensado hacer una lista de las personas que hacen cosas para ti o por ti regularmente, tan regularmente que ya las das por sentado y te has olvidado agradecérselo?

En varios experimentos psicológicos, se comparó a un grupo de personas que dedicó parte de su tiempo semanal a no hacer otra cosa que a expresar gracias. Tras varias semanas experimentaron increíbles efectos positivos tanto en sus vidas como en aquellos a quienes agradecían, en comparación con el grupo control que no aumentó su gratitud semanal.

Un gesto tan pequeño con tanto potencial

Te invito a que pruebes sus efectos